sábado, mayo 10, 2014

Experiencia en investigación multidisciplinária

Comparten nuestros profesores investigadores su experiencia en el trabajo interdisciplinario en coloquio de aniversario
**   Importante cómo se financian y cómo se evalúan los proyectos interdisciplinarios: Dr. Alejandro Mercado
**   Importantes logros, pero aún tenemos una estructura muy disciplinar, consideró el Dr. Rafael Pérez y Pérez
**   Más éxitos que fracasos en el desarrollo del trabajo interdisciplinario, afirmó el Dr. Edgar Vázquez

Para que un modelo educativo basado en la interdisciplina sea exitoso, es necesario que la planta docente tenga la suficiente experiencia en este tipo de trabajo: que hayan participado en investigaciones en conjunto con compañeros de otras disciplinas; o bien, que ellos mismos tengan formación en distintos ámbitos. Si, por sí sola, cada disciplina precisa de un lenguaje propio, un marco teórico de referencia, la interdisciplina necesita con mayor razón un código común con el cual  diversas concepciones de la realidad puedan confluir.

Se requiere de retroalimentación, de la generación de lenguajes y metodologías en común; la búsqueda de la ayuda y, a la vez, regresar hacia la misma disciplina, para reforzar los fundamentos, y  analizar qué conocimiento se generó a partir de la interacción.

Sobre esto versó la conversación de la mesa “Experiencias en la Unidad Cuajimalpa de la interdisciplina en la investigación: problemáticas, aciertos y soluciones” del Coloquio Interdisciplinario. La mesa se realizó el pasado lunes 28 de abril en el Aula Magna y participaron los doctores Edgar Vázquez Contreras,  Alejandro Mercado Celis y Rafael Pérez y Pérez, de las divisiones de Ciencias Naturales e Ingeniería; Ciencias Sociales y Humanidades y Ciencias de la Comunicación y Diseño, respectivamente.

En la mesa coordinada por el  doctor Rafael Calderón Contreras, de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de nuestra Unidad, la primera intervención corrió a cargo del doctor Edgar Vázquez, quien define a la transdisciplina  como la realización de actividades de investigación y docencia, de manera que se sí es necesario se recurra, por ejemplo, a otras personas que no necesariamente son biólogos para desarrollar algún conocimiento. “La interdisciplina contribuye a resolver problemáticas”.

Con respecto a su experiencias interdisciplinarias relató: “Un día, la doctora  Rose Lema Labadie d'Arce, me preguntó en qué trabajaba, le conté que trabajaba con proteínas, a nivel molecular. Ella me contó que ella trabajaba con sabor, con cocina maya. Y pensamos que sería grato trabajar juntos. Luego, estuvimos escribiendo sobre comida, elementos y hábitos”. Expresó que esa interdisciplinaridad nació de poner a dos personas con disciplinas distintas a trabajar juntas.

Agregó que “escribir un proyecto y ganarse financiamiento es difícil,  pero eso no implica fracaso. Cuando el objetivo es común, se pueden vencer esos obstáculos utilizando un buen lenguaje. A distancia, se puede ver.

En su turno, el doctor Alejandro Mercado,  del Departamento de Ciencias Sociales, expresó que la interdisciplina se expresa de muchas formas. Comentó que desde su formación, para él es complejo definir una disciplina, más que una interdisciplina, pues nunca ha estado en una facultad disciplinaria. Concibe a la interdisciplina como cualquier diálogo o alimentación entre dos o más cuerpos de conocimiento o áreas, no solo disciplinas en términos de universidad sino de áreas de conocimiento.

Expresó que le llamaba la atención que los equipos de Ciencias Naturales, que ya  habían tenido contacto interdisciplinario, habían desarrollado un lenguaje y una definición concreta de lo que necesitaban del equipo de Ciencias Sociales.  “Nos pidieron que aportáramos, a partir  de estudios socioterritoriales, una serie de variables para lo que estaban haciendo sobre la biomasa.

Mercado Celis compartió con la audiencia otra de sus experiencias interdisciplinarias, y se refirió a un proyecto de virtualización formal cuya integración era más compleja por la distancia entre los cuerpos de conocimiento, ya que trabajaron con investigadores de una universidad alemana. Formamos un equipo interdisciplinario: yo, urbanista, gente de educación, geografía. Entraron comunicólogos, politólogos. Pudimos incorporar a estudiantes al proyecto. La interdisciplina los llamó a trabajar en una situación común.

Habló sobre otra de sus experiencias interdisciplinarias: La elaboración de Reflexiones sobre el espacio desde las Ciencias Sociales, libro donde, según sus palabras, se dio sentido conceptual,  identidad  teórica. En su opinión, se requiere en el trabajo interdisciplinario un lenguaje común.

Destacó que en el departamento al que pertenece hay académicos de muchas disciplinas, y enfatizó que la especialización requiere de un esfuerzo importante. Son formas diferentes que requieren diferentes problemas. La pregunta es ¿realmente se obtendrá la mejor respuesta con la interdisciplina?, cuestionó.

Al respecto, el doctor Rafael Pérez y Pérez, del Departamento de Comunicación y Diseño compartió su proyecto sobre la creación de narrativas: tener dos agentes que se comuniquen y poder tener una narrativa. Como antecedente, se tiene una teoría de creatividad donde se habla del estado creativo en dos fases: el sueño despierto y el proceso de reflexión.

Explicó: “Si a un agente con este modelo se le inserta información, genera sus narrativas. Ahora, lo que se pretende es tener dos agentes con su propia base de conocimientos, y hacer una representación computacional de normas sociales y jerarquías; que cada uno lo tenga. La hipótesis es: si dos agentes tienen la misma jerarquía, generarán menos narrativas que dos agentes computacionales con representaciones distintas; pero si son muy distintas, las narrativas no podrán ser coherentes. El modelo tiene varias dimensiones: cognitiva, social. Estamos interesados en analizar conceptos como código, y ver la narrativa visual, cómo puede ilustrarse, y ver con modelos de composición visual”.

Compartió sus reflexiones en torno a la interdisciplina, desde que se incorporó a nuestra Unidad: “lo veo como los colores: la inter disciplina es como una mezcla: el amarillo surge de la mezcla de rojo y azul.  Lo que se pretende es lograr un blanco, es decir, la mezcla de todos los colores. Cada uno empieza a jalar a otro en su forma de ver las cosas.  La idea es  canalizar el conocimiento a cada una de las disciplinas.

En su opinión, la interdisciplina surge cuando se mezclan y generan discusiones, conocimiento de los dos; y se pueden mezclar más. Destacó que en este ámbito, se busca el conocimiento que solo se podría producir en un trabajo conjunto. Hemos creado metodologías, mapas estables.

Mencionó algunos artículos que se han escrito en función de la interdisciplina y como ejemplo se refirió al de “Relaciones interdisciplinarias entre ciencias de la comunicación y computación”. Mencionamos la relación de las ciencias de la comunicación con la ingeniería. Vemos todas las convergencias que hay entre ambas disciplinas y proponemos un nuevo modelo que pretende comprender mejor la comunicación.  Todas estas reflexiones surgen al mezclar intereses y formas de ver problemas concretos.

El doctor Edgar Vázquez se mostró entusiasta con respecto a su experiencia en la Unidad Cuajimalpa a nueve años de creación respecto al trabajo interdisciplinario: “Si se ponen en la balanza éxitos sobre problemáticas,  recargaría a los éxitos. Las problemáticas se superan o  son de índoles menores”.

El doctor Alejandro Mercado reconoció que es complejo la integración de conceptos en el trabajo interdisciplinario, pero  el mayor problema es la operación de los proyectos: en cómo se financian, cómo se evalúan los problemas. Son cuestiones de forma, pero afectan finalmente.

Para concluir, el doctor Rafael Pérez destacó la importancia de incorporar estudiantes a los proyectos interdisciplinarios, pero consideró que no existe “una actitud adecuada con respecto a la interdisciplina porque creo que, finalmente, aún tenemos estructura muy disciplinar”

“Como pudo notarse en este Coloquio, la interdisciplina ha tenido grandes logros; sin embargo, aún hay áreas de oportunidad con respecto a la integración de los conocimientos disciplinarios. Se propone que las disciplinas sigan siendo, hasta cierto punto, puras, mientras que se busca su interacción y fusión a la hora de resolver las diversas, inacabables y constantes problemáticas que acontecen en la sociedad”.

Fotos: José Cruz Díaz

viernes, agosto 12, 2011

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viernes, mayo 09, 2008

Libro: Pequeños exportadores y desarrollo regional


Descripción

Tlaquepaque y Tonalá, conocidos por sus distritos comer­ciales de artesanías mexicanas forman, al mismo tiempo, un distrito industrial más amplio y complejo, especializa­do en industrias de la decoración. Integrado por una di­versidad de pequeños y medianos productores, el distrito ha mostrado la habilidad para absorber diferentes técni­cas y productos, mantener un cambio en la estética de sus diseños y sostener un cierto nivel de exportación frente a mercados cambiantes y competitivos. En la base de su funcionamiento y dinámica está la generación de capaci­dades colectivas, muchas veces fundamentadas en recur­sos intangibles, como la difusión de información y conoci­miento fuera de relaciones estrictamente económicas.

Este estudio se basa en entrevistas cualitativas extensas, enfocadas en recuperar la historia de las empresas y talle­res fabricantes de muebles, y las relaciones que existen entre ellas, así como con otros actores que integran el es­pacio económico de Tlaquepaque y Tonalá, tales como productores de cerámica, vidrio, papel maché, escultura, latón, herrería y forja, los distritos comerciales de ambas localidades, los intermediarios y agencias de exportación, las asociaciones formales e informales de productores y la comunidad estadunidense residente en la zona.

En particular, se analizan las interacciones que se dan en la producción, imitación, difusión y apropiación del diseño y en la transferencia de información y conocimiento eco­nómicamente relevante.

Partiendo del enfoque de mundos de producción, desarro­llado por Michael Storper y Robert Saláis, este estudio contribuye al mejor entendimiento de los distritos indus­triales basados en industrias tradicionales en México y, en general, en los países en vías de desarrollo al informar sobre las fortalezas y contradicciones que permean este tipo de organización